Hoy un escrito que no es mío, pero que me encanta, no podía dejar de compartirlo.
A UN HOMBRE DE GRAN NARIZ
Érase un hombre a una nariz pegado,
Érase una nariz superlativa,
Érase una alquitara medio viva,
Érase un peje espada mal barbado;
Era un reloj de sol mal encarado.
Érase un elefante boca arriba,
Érase una nariz sayón y escriba,
Un Ovidio Nasón mal narigado.
Érase el espolón de una galera,
Érase una pirámide de Egito,
Los doce tribus de narices era;
Érase un naricísimo infinito,
Frisón archinariz, caratulera,
Sabañón garrafal morado y frito.
Francisco de Quevedo






Me gusta lo que nos compartes hoy.
Un beso amiga, feliz inicio de semana.
Quevedo y su barroco preñado de humor siempre me llamó la atención, ás que el de Góngora y Argote.l Ah, y genial su novela de Pablos, EL buscón. Saludos. Argivo
más que el de Góngora y Argote, correción